En biodescodificación hablamos mucho del inconsciente porque cuando tratamos una enfermedad física estamos tratando un contenido del inconsciente que se está expresando a través del cuerpo… y para entender qué es os propongo un viaje a las profundidades de nuestro ser para explorar sus diferentes capas y descubrir como funciona.

Los psicoanalistas fueron de los primeros en utilizar el término inconsciente para designar un “lugar psíquico”, desconocido para la consciencia, donde están un conjunto de contenidos reprimidos por la persona, que es básicamente su objeto de estudio y al que tratan de acceder mediante técnicas como la asociación libre, la interpretación de sueños, la hipnosis…

A mi me gusta pensar que en el inconsciente está todo (no sólo lo reprimido), para mi el inconsciente es una base de datos enorme y que constituye un auténtico tesoro que todos llevamos dentro y que contiene información muy relevante para nuestra vida… información acerca de nuestras emociones, acerca de nuestros ancestros, acerca de nuestra cultura, acerca de nuestra historia, acerca de nuestros primeros años de vida…

Se dice que el consciente es solo un 10% de nuestra actividad, así que el 90% restante forma parte del inconsciente y si asumimos que vivimos con todo, tenemos que asumir que en nuestra vida cotidiana estamos funcionando en base a un 90% de información de la que no somos conscientes, y eso es decir mucho!

Seguro que os ha pasado alguna vez que vais a algún lugar y sentís que ya habéis estado allí pero sois incapaces de recordar cuando, o de repente conoces a alguien por el que te sientes inmediatamente atraído, muchas veces antes incluso de llegar a hablar, solo por su energía, por su forma de moverse… o todas estas cosas que hacemos convencidos y que no sabemos explicar muy bien porque, porque no son fruto de un proceso racional consciente… en cualquiera de estas situaciones es más fácil ver que estamos actuando desde el inconsciente, aunque en realidad siempre, siempre, siempre actuamos desde el inconsciente, y con esto quiero decir que el inconsciente se está expresando siempre en nosotros.

Cuando hablamos del inconsciente siempre me viene a la cabeza la imagen del iceberg en la que una pequeña parte es visible y la gran mayoría se mantiene bajo el agua, invisible, pero muy presente, no tiene sentido la punta del iceberg sin la base que lo sostiene y es importante reconocer su existencia y prestar atención a todos los mensajes que nos manda el inconsciente, para ir iluminando esta parte de nosotros mismos.

Para descubrir como funciona veamos las cuatro leyes del inconsciente:

  • El tiempo no existe: biológicamente solo existe el presente, todo esta pasando en este momento, incluso si nos proponemos recordar una experiencia vivida hace tiempo o proyectar una situación del futuro solo se puede hacer ahora, en el presente.
  • El otro no existe: en mi realidad biológica, el otro no existe, todo es yo, mis emociones, mis pensamientos…el otro existe solo en las relaciones, pero las consecuencias de la relación con el otro siempre son individuales. Si me enfado contigo, el enfado es mío y lo siento yo, en mi cuerpo.
  • El inconsciente es inocente: todo es relativo, el concepto del bien y el mal estará en función de nosotros y nuestros programas, lo que para una cultura esta bien, para otra está mal y así, tu decides cambiar tus creencias o vivir en otras porque para la biología todo es verdad, ya sea para enfermar o para curarse.
  • Real e imaginario es lo mismo: nuestro inconsciente no puede distinguir entre lo que ocurre y lo que imaginamos que ocurre, así, todo lo que llega a través de los sentidos, del pensamiento y lo imaginario, se traduce de manera biológica y provocará un síntoma y de la misma manera, una solución simbólica puede ser muy real para nuestro inconsciente .

Carl Gustav Jung distinguió entre el inconsciente personal y el inconsciente colectivo que contiene toda la información referente a los arquetipos que vienen marcados por la cultura y que se han ido desarrollando durante la historia de nuestra comunidad y de las comunidades a las que pertenecieron nuestros ancestros, y esto hace que cada uno de nosotros contenga una información diferente y que  por lo tanto, actúe desde un lugar diferente, aunque coincidamos en ciertas creencias o formas de vivir con las personas con las que compartimos el mismo inconsciente colectivo.

El inconsciente se expresa de muchas formas, a través de las palabras y de los verbos, a través de los sueños, a través del dibujo, a través de las elecciones que hacemos en nuestra vida, a través de nuestra intuición y para mi una de las más fiables es la expresión del inconsciente a través del cuerpo…

El cuerpo tiene una inteligencia increíble, somos tan perfectos que incluso cuando enfermamos, lo hacemos de una forma tan precisa, que resulta fascinante… cada síntoma trae consigo un potente mensaje del inconsciente tratando de ver la luz, tratando de que tomes conciencia de algo importante para tí en este momento, tratando de ayudarte a que veas algo que se te ha pasado por alto, algo que duele porque en realidad no estas siendo coherente con tu sentir más profundo… y el cuerpo en este sentido habla tan claro!

Un día, hablando con Antonio Arcos, osteópata y director de la escuela EMPO, nos preguntábamos: ¿donde está el inconsciente? en un primer momento pensamos: “en la mente”, pero no, no es sólo mente, lo tenemos claro… luego pensamos: “en el corazón”, en las emociones… pero no, tampoco son solo emociones… y de repente lo vimos claro: el inconsciente está en todo el cuerpo, en cada célula, en cada órgano, en cada tejido…

Es hora de reconciliarse con el cuerpo, con nuestras emociones profundas, es hora de volver a conectarnos con nuestra esencia, con lo que somos de verdad… es hora de bucear en nuestro inconsciente y destilar las informaciones que realmente sean útiles para nosotros, de buscar dentro y no fuera, sin miedo… la buena noticia es que en este camino vamos a encontrar muchos aliados y seguro que este trabajo, o mejor dicho, seguro esta forma de vivir más consciente nos va a traer más salud y un sentirse mejor con uno mismo que viene de sentirse conectado con la propia esencia y actuar en coherencia con lo que somos.