Está claro que estamos viviendo un cambio de paradigma en muchos sentidos y en el campo de la salud en particular.

Cada vez hay más gente que se está acercando a un modo de ver la salud más holístico, teniendo en cuenta el papel que juegan las emociones, los sentimientos, las creencias, los pensamientos… y eso quiere decir que vamos por muy buen camino!

Esta reflexión surge de la percepción que tengo de que últimamente la biodescodificación aparece más en los medios de comunicación, pero creo que sobretodo el cambio se está dando a nivel individual, cada vez hay más personas buscando respuestas que no les aporta la medicina convencional, y en esta búsqueda encuentran el punto de vista de la Biodescodificación.

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Y en esta tarea de dar a conocer la Biodescodificación destacan el papel de Enric Corbera y como no podía ser de otra forma la Asociación Española de Biodescodificación, que junto con el Instituto Español de Biodescodificación están formando a muchísimos profesionales en todo el mundo y ofrecen la posibilidad de que mucho del material se grabe en los ya famosos vídeos que La caja de Pandora está produciendo y que cuelgan en un formato abierto en internet, lo cual hace que esta información pueda llegar a muchas más personas en todo el mundo.

Las nuevas tecnologías en este sentido están ayudando mucho a la expansión de este conocimiento y me hace muy feliz que cada vez haya más gente se acerque a la Biodescodificación para solucionar lo que le pasa… bajo mi punto de vista por un lado hay un boom donde está apareciendo muchísima información que coincide con cosas que hace tiempo que muchas personas estábamos sintiendo y lo podemos incorporar muy fácilmente a nuestro funcionamiento y por otro lado tiene que haber una selección necesaria de toda la información disponible, que es mucha y pasada siempre por el filtro de cada uno de los que escribimos sobre el tema.

Y este proceso que estamos viviendo me recuerda el fenómeno del Mono Número 100 que se explica en el libro de Ken Keyes “The Hundredth Monkey”, y que describe un fenómeno simple que consiste en que:

“Cuando un número limitado de personas conoce una cosa nueva, sólo es propiedad de esas personas, pero hay un punto en el cual cuando una sola persona más adquiere este nuevo conocimiento, el campo se refuerza de tal manera que este conocimiento es adquirido por casi todos”

La historia que cuenta Ken Keyes en su libro es la siguiente:

“El mono japonés, Macaca Fuscata, fue observado en estado salvaje por un período de 30 años.

En 1952, en la isla de Koshima, al norte de Japón, los científicos comenzaron a proveerles batatas a los monos, arrojándoselas a la arena. A los monos les gustaba el sabor de la batata cruda, pero no la arena pegada a ella.

Una hembra de 18 meses, llamada IMO, resolvió el problema lavando las batatas en un arroyo cercano. Después le enseñó el truco a su mamá. Sus compañeros de juego también aprendieron esta nueva manera y la enseñaron a sus madres.

Poco a poco, ante los ojos de los científicos, varios monos fueron aprendiendo esta innovación cultural.

el mono numero 100

Entre 1952 y 1958 todos los monos jóvenes habían aprendido a lavar las batatas con arena para hacerlas más sabrosas. Los adultos que imitaron a sus hijos aprendieron esta mejora social, pero los otros adultos seguían comiéndose las batatas sucias. Entonces sucedió algo sorprendente. En el otoño de 1958, un determinado número de monos en Koshima ya lavaban las batatas (el número exacto se desconoce).

Supongamos que al salir el sol una mañana había 99 monos en la isla de Koshima que habían aprendido a lavar sus batatas. Supongamos también que un poco después, esa misma mañana, el mono número cien aprendió a lavar las batatas.

¡Y entonces sucedió! Esa misma tarde casi toda la tribu lavaba sus batatas antes de comérselas. La energía adicional de este mono número cien, de algún modo, había generado ese avance ideológico.

Sin embargo, cabe hacer notar lo siguiente: algo aún más sorprendente que observaron los científicos fue que el hábito de lavar las batatas entonces saltó y atravesó el mar.

Colonias de monos en otras islas y la tribu principal de monos del continente, en Takasakiyama, empezaron a lavar sus batatas.

De este modo, cuando un determinado número crítico logra un conocimiento, este nuevo conocimiento puede ser comunicado de una mente a otra.”

Tengo la suerte de poder colaborar con EMPO una escuela de Psico-Osteopatía en la que estamos trabajando en la integración de los contenidos propios de la osteopatía y los contenidos de la biodescodificación para que las nuevas generaciones de osteópatas salgan con algunas nociones de biodescodificación y que las puedan aplicar a su trabajo en beneficio de los pacientes que tratan y esto me parece profundamente interesante… nos tenemos que mezclar, sin egos, sin defendernos de ningún ataque, integrando, porque al final separamos el conocimiento para aprenderlo y estudiarlo, pero las personas que tratamos son complejas y requieren un abordaje igualmente complejo, integrando al máximo todos los puntos de vista.

Estoy segura de que experiencias como esta se están dando en muchos ámbitos y son muchos también los imputs que me llegan de personas que están aprendiendo este nuevo conocimiento, así que observando el estado de la biodescodificación en el mundo, tengo la impresión de que poco nos falta para llegar al mono número 100…