La cistitis es la inflamación aguda o crónica de la vejiga urinaria, con infección o sin ella. Etimológicamente, como todos los términos médicos terminados en en -itis hace referencia a la inflación de un órgano, en este caso la vejiga.

Los síntomas más frecuentes son: necesidad de orinar con mayor frecuencia, sensación de ardor, dolor o dificultades al orinar y dolor en la zona púbica.

La vejiga pertenece a la cuarta etapa en la biología, lo que significa que en el desarrollo embrionario este órgano se creó en el ectodermo y está regido por el córtex. Los conflictos de esta etapa son conflictos de relación y tienen polaridad femenina y masculina, es decir que se pueden vivir en masculino o en femenino, independientemente de que seamos hombre o mujer porque el córtex está organizado en los dos hemisferios.

El sistema urinario en general nos alerta respecto a conflictos de territorio, y específicamente en la función de marcar el territorio.
Encontramos muchos ejemplos de especies que utilizan el marcaje de territorio en el mundo animal y lo hacen mediante estímulos visuales (peces), auditi
vos (aves) o olfactivos (mamíferos). Biológicamente algunos animales como los perros o los gatos utilizan la orina para marcar el territorio, defienden los territorios donde crían de depredadores o asegurándose su propia supervivencia marcando un territorio donde haya recursos suficientes de alimento para ellos y su descendencia.

Nosotros hacemos lo mismo pero nuestra noción de territorio es un poco más amplia, puede ser algo físico como nuestra casa, nuestro despacho, nuestras cosas, nuestro país o algo simbólico como nuestra pareja, nuestro trabajo, nuestra família, nuestros proyectos…

Cuando alguien sufre cistitis puede preguntarse ¿cómo me siento respecto a lo que considero «mi territorio»?

Si es vivida en masculino el resentir podria ser: «No puedo marcar los límites de mi territorio» por ejemplo alguien que en el trabajo siente que se le comen el terreno, o un adolescente que no soporta que sus padres o su hermano menor entre a su habitación o toque sus cosas… y si es vivida en femenino el resentir podria ser: «No me puedo organizar en mi territorio» por ejemplo una mujer que convive con su pareja y su suegra y que siente que no puede llevar la casa como le gustaría o una persona que está viviendo fuera de su país y no encuentra trabajo…

Siempre vamos del diagnóstico al conflicto y nunca al revés, eso quiere decir que no todas las personas que conviven con su suegra van a tener cistitis, es más, la mayoría no la tienen. Pensemos que las enfermedades nos ayudan a darnos cuenta de cosas que están en nuestro inconsciente y por lo que sea no hemos sido capaces de expresar de otra forma más sana. Volviendo al caso de la suegra podría ser que la persona que tiene cistitis se lleve muy bien con su suegra, esté muy contenta del hecho de poder convivir con ella pero tenga un conflicto acerca de como se organizan las dos en casa o también podría ser que se lleven muy mal pero que no lo pueda expresar porque sus valores no se lo permiten… cada caso es un mundo y solo podemos hacer hipótesis a contrastar siempre con la persona.